El fuego y el Pirineo

La cordillera de los Pirineos alberga decenas de valles que han vivido casi aislados durante siglos debido a las difíciles comunicaciones.

Pero un elemento de la naturaleza ha sido y es común a unas fiestas ya declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El elemento es el fuego y el nombre común de los festejos, las Fallas del Pirineo.

Más de 60 pueblos de Aragón, Cataluña, Andorra y el sur de Francia desarrollan ritos en torno al fuego cuando llega una fecha cargada de magia: el solsticio de verano. Época de cambio natural, momento de honrar al Sol, que el Cristianismo recicló en torno a la festividad de San Juan (23-24 de junio).

Y esta fecha es la que esperan los habitantes de estos valles para encender fallas, haros y brandons. Para descender milenarias montañas con antorchas encendidas, para prender el haro o faro plantado en la plaza, para danzar y mover el fuego ritual que ilumina la noche más larga del año.

Cada zona, cada pueblo, posee sus peculiaridades, otorgando una variedad a estas fiestas en torno al fuego que invita a conocer tradiciones que se han mantenido, con sus más y sus menos, a ambos lados de la cordillera de los Pirineos a lo largo de los siglos. A pesar de las difíciles comunicaciones.

Alins. Pirineo Catalán.
Alins. Pirineo Catalán.